Una voluntad de buscar y encontrarse en las materias, que hagan detenerme, recogerlas y llevarlas conmigo para trabajarlas y trabajar la conciencia de aquellos que creen mirar y olvidan “la naturaleza de la naturaleza”.
Estas materias, eran, son y serán elementos latentes del paisaje que nos rodea.
Una manera de respetar, admirar y honrar a la naturaleza con el trabajo. Así magnificarla, hacer candentes algunos aspectos, hacer vibrar, generando vínculos en-con las sustancias.
Una catarsis con uno mismo y con los elementos del paisaje.
La observación de la naturaleza del paisaje junto a la meditación y el trabajo generan vibraciones matéricas capaces de impulsarnos hacia otros estados de conciencia para hacernos adentrar en masas sagradas que nos proporcionan un cobijo místico.
